inventando

Fermín ya había dado el primer paso para conseguir un invento: detectar una necesidad, en este caso, una máquina que convierta la fuerza del agua de un canal en electricidad. Ahora debía dar el segundo paso: diseñar esa máquina.

A continuación, el inventor tuvo que pensar en cómo construir algo similar a una central hidroeléctrica pero adaptada a la corriente de un canal: una turbina situada sobre la corriente de agua, un mecanismo que multiplique la velocidad de giro obtenida y un alternador. Además necesita los elementos estructurales que soporten todo el conjunto.

Otra necesidad impuesta por las autoridades que controlan el uso del canal –Confederación Hidrográfica- es que la turbina no se sumerja más de un metro y medio en la corriente de agua –el caudal del agua varía- y que se pueda extraer completamente del canal para que no obstaculice.

Esto llevó a Fermín a pensar en un mecanismo elevador que saque la turbina del agua.