Para que estas máquinas neumáticas funcionen bien es necesario que la presión del aire se mantenga: si se reduce, el impulso del aire no será suficiente para hacerlas funcionar bien, aunque continúen trabajando.

Hasta ahora era el operario el que debía darse cuenta del problema y parar la máquina. Pero en Segeda se dieron cuenta que sería mucho más seguro si la máquina detectase sola la bajada de presión y se apagara automáticamente.

Con el modelo de válvula patentado por Segeda, será la propia válvula la que, al detectar la presión insuficiente, detenga la máquina. No se trata de un invento –algo totalmente nuevo- sino de un ‘modelo de utilidad’ –una variación de algo que ya existía.

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